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El papel de tu granja en el potencial reproductivo de las cerdas (1/2)

¿Merece la pena adquirir cerdas hiperprolíficas para mi explotación?

Una de las preguntas que más hace dudar hoy en día a los ganaderos, es si merece la pena adquirir cerdas hiperprolíficas para sus explotaciones. En muchos casos, son las razones de tipo económico las que decantan la balanza en un sentido o en otro. Pero, puede que la respuesta esté en nuestra propia explotación.

Un reciente estudio titulado “Las granjas de alto rendimiento explotan el potencial reproductivo de cerdas de alta y baja prolificidad mejor que las granjas de bajo rendimiento” parece tener la respuesta.

El equipo formado por Satomi Tani, Carlos Piñeiro y Yuzo Koketsu ha realizado un estudio para determinar la relación existente entre el potencial de las cerdas hiperprolíficas con el tipo de explotación en el que se alojan. Para ello, realizaron una recopilación de datos de 98 granjas españolas, de los que analizaron 419.290 cubriciones a lo largo de toda la vida productiva de 85.096 cerdas entre el 2008 y el 2013.

Los datos se han clasificado en función de la productividad de la cerda y del tipo de granja, de modo que:

Las cerdas se clasifican en 3 grupos según su resultado al primer parto:

  1. Alta prolificidad o hiperprolíficas, son aquellas que se encuadran dentro del mejor 10% de las estudiadas, con una media mayor o igual a 15 nacidos vivos (NV)
  2. Prolificidad intermedia con NV entre 8 y 14
  3. Baja prolificidad o hipoprolíficas con valores de NV menores o iguales a 7

Mientras que las granjas se clasifican en 3 grupos dependiendo de su producción:

  1. Alta producción, aquellas que superan los 24,7 lechones destetados/cerda/año
  2. Producción intermedia entre 24,7 y 21,2 lechones destetados/cerda y año
  3. Baja producción, aquellas cuyo valor de destetados/cerda/año se sitúa por debajo de 21,2 destetados/cerda/año

El primer resultado obtenido hace referencia a la distribución de las cerdas hiper e hipoprolíficas. Con independencia del número de parto, la distribución del tipo de cerda permanece prácticamente constante dentro de cada tipo de granja (gráfico 1).

Gráfico 1. Distribución del tipo de cerdas, en parto 1 y 6, categorizados por los tipos de granjas planteados.
Gráfico 1. Distribución del tipo de cerdas, en parto 1 y 6, categorizados por los tipos de granjas planteados.

Por otro lado, si comparamos el comportamiento de las cerdas categorizadas previamente, en función del tipo de explotación en el que se encuentra, observamos lo siguiente (tabla 2):

Tabla 2. Clasificación de los resultados relativos a NV, categorizados por número de parto, tipo de cerda y granja.

P1 P2 P3 P4 P5 P6
Cerdas hiperprolíficas Granja de alta producción 15,8 13,1 13,7 13,8 13,6 13,3
Granja de baja producción 15,6 12,3 12,7 12,8 12,5 12,3
Cerdas hipoprolíficas Granja de Alta Producción 5,0 11,8 12,5 12,8 12,9 12,7
Granja de Baja Producción 5,1 10,3 11,1 11,1 11,2 11,3

En un principio, las cerdas hiperprolíficas se comportan de forma parecida en su primer parto, con independencia de que se encuentren en granjas de alta o baja producción. Si bien, en las multíparas, se evidencia una mayor diferencia en el comportamiento de este tipo de cerdas, en función del tipo de granja. Concretamente, desde el parto 2 al 6, las cerdas hiperprolíficas alojadas en granjas de alta producción tienen entre 0,8 y 1,1 lechones nacidos vivos más que el mismo tipo de cerdas alojadas en explotaciones de baja producción.

En cuanto al comportamiento de las cerdas multíparas e hipoprolíficas, también se observan diferencias en función del tipo de granja. Es decir, las multíparas hipoprolíficas alojadas en granjas de alta producción producen entre 1,4 y 1,7 lechones nacidos vivos más que el mismo tipo de cerdas alojadas en granjas de baja producción.

En términos generales, las multíparas tanto hiper como hipoprolíficas alojadas en granjas de alta producción, obtuvieron siempre mejores resultados en el número de lechones nacidos vivos que aquellas alojadas en granjas de baja producción.

En lo que al rendimiento al destete se refiere, en todos los partos, las cerdas alojadas en granjas de alta producción destetan más lechones que aquellas alojadas en granjas de baja producción (tabla 3).

Tabla 3. Clasificación de los resultados relativos a lechones destetados, categorizados por número de parto, tipo de cerda y granja.

P1 P2 P3 P4 P5 P6
Cerdas hiperprolíficas Granja de alta producción 11,2 11,3 11,2 11,1 10,9 10,9
Granja de Baja Producción 10,2 9,9 9,9 9,8 9,8 9,3
Cerdas hipoprolíficas Granja de Alta Producción 10,4 11,1 11,1 11,2 11,1 11,0
Granja de Baja Producción 8,1 9,7 9,7 9,8 9,7 9,5

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